La imagen actual de Atenas se debe a la brusca urbanización y al traslado de la población agrícola en la década de los 50. La necesidad de acoger a tan gran número de personas de manera rápida y barata, llevó a una construcción apresurada y anárquica que tuvo como consecuencia el derribo de la mayoría de los maravillosos edificios neoclásicos de Atenas. En combinación con la ausencia de planificación urbanística estructurada, Atenas pagó los pecados del pasado con mucho cemento y poquísimo verde. Lo que impresiona, no obstante, es «la convivencia » de todas estas fases históricas de la ciudad, hecho que crea una de las imágenes más bellas, extrañas y originales que puede encontrar uno en una ciudad.