El fuerte giro en los últimos años hacia las materias primas de calidad y la tendencia al experimentalismo, han dado un nuevo aire a la cultura del street food . En plazas, escaleras, en bancos en incluso andando, una comida en la calle puede ser tan satisfactoria y rica como la de un restaurante. Las opciones clásicas, como el humilde koulouri (rosca de pan) de sésamo, las tradicionales tiropitas (empanadas de queso), el rápido souvlaki, el maíz asado y los calientes loukoumades(buñuelos) con miel, se encuentran en cualquier rincón de la ciudad, matando el hambre rápida y económicamente.
El escenario se ha enriquecido con nuevos sabores importados como el falafel, tortillas, lachmatzum, bengel, pitas indias y hamburguesas , que se han incorporado a la cocina local, adquiriendo muchos adeptos.